La mente, campo de batalla donde se pierde o se gana.

por Marisol Arenas

La mente es un campo de batalla donde permanentemente se libran las luchas más importantes de nuestra vida, ya que es ahí donde se generan las ideas positivas o negativas, los conceptos y las percepciones de lo que vemos, creemos o deseamos.

Por ello, es muy importante dominar los pensamientos de manera correcta para evitar que lo erróneo gobierne nuestro ser y nos desvíe de la paz y del verdadero propósito que Dios desea ver cumplido en cada uno de nosotros.

La fe en Dios nos enseña que nuestros pensamientos tienen poder y pueden definir de manera trascendental nuestros actos y sus consecuencias. Por tanto, no debemos ignorarlos. La forma adecuada de tratarlos consiste en identificarlos y clasificarlos entre buenos y malos, filtrándolos a través de la verdad de Dios. Posteriormente, debemos determinar que pensamiento debo eliminar y cual debe permanecer. Una manera efectiva de identificar y clasificar los pensamientos es comprender, en primera instancia, en que debo pensar. Tal como lo indica la verdad de Dios: debemos pensar en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Cuando logramos procesar los pensamientos de manera efectiva, comenzamos a manifestar transformaciones adecuadas en nuestra manera de pensar, permitiendo que nuestra mente y corazón se alineen con pensamientos llenos de fe y esperanza. Esto nos acerca a la voluntad divina, la cual es buena, agradable y perfecta.

Ganamos las batallas mentales cuando, de manera constante, ponemos en práctica este tratamiento con cada pensamiento. Al ejercitarnos en ello, nuestros sentimientos se transforman progresivamente hacia lo bueno y correcto. De este modo, nuestro accionar también se modifica, como un reflejo de lo que llevamos dentro. Así, lo que pensamos y creemos se convierten en nuestra realidad y verdad, permitiendo que la paz, que sobrepasa todo entendimiento, gobierne nuestro ser. Esto nos capacita para enfrentar cualquier circunstancia, por difícil que parezca, de manera clara, sabia y consecuente, caminando con valentía y confianza cada día de nuestra vida. De esta forma, dejamos atrás toda conducta errónea y disfrutamos de una vida con sentido, propósito y felicidad, actuando como aquellos que permanecieron inamovibles en la Fe, como viendo al invisible, y murieron esperando y confiando en aquel que todo lo hace posible.

Este texto fue inspirado y basado en la lectura bíblica:

Filipenses 4:8

Lucas 6:45

Romanos 12:2

Hebreos 11:27